hijos
-

Cuentos de mi ciudad Cuando ella mira por la ventana ve a una niña subir al árbol frente a su casa. Se acurruca entre las ramas hasta mimetizarse con ellas. Pasan las horas y la niña sigue escondida, en una especie de sueño que la inmoviliza. Pareciera una crisálida, con sus largos brazos alrededor de
-

… suena egocéntrico. No es éste un sencillo ejercicio de escritura. Intento no pasar de la línea entre la humildad y la presunción cuando platico quién soy. Pero ha pasado un año más. Hoy, después de cuarenta y nueve años, digo con certeza que: No soy una santa. Siempre he preferido ser la bruja que