mujer
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De pequeña quería ser aeromoza, Miss Universo o periodista porque viajaban por el mundo y conocían lugares lejanos. De adulta le tengo pavor a los aviones; me dicen de cariño greñas porque nunca me peino; y leo periódicos extranjeros. Se me olvidan los nombres de las personas que me acaban de presentar. No sé por
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A las mujeres nos joden la vida. De manera intencional o no. Las mujeres, sin embargo, somos colosales. Contamos nuestra historia valientemente. Como un ejercicio de sanación, o no. Como una forma de dar sentido, o no. Las escritoras francesas, en especial, son ejemplo de la narrativa personal. Cuentan sus propias experiencias, sentimientos y reflexiones
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La eclosión del YO. Eso es la autoficción. Este término acuñado por el escritor francés Serge Doubrovsky en 1977, se refiere a un modelo narrativo donde el autor recurre a su realidad para inspirarse, convirtiéndose en el protagonista de su obra. El lector se mueve entonces entre una autobiografía y una novela, diluyéndose la realidad
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Cuentos de mi ciudad Camina a paso rápido con su canasta llena hasta el borde. Recorre las calles buscando su próxima víctima. Se acerca con una sonrisa extraña mientras fija su mirada intensa en tu cara. Ojos azules que relucen en ese rostro dorado debajo del sombrero de paja. No comprendes porqué, pero parece que
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Cuentos de mi ciudad Cuando ella mira por la ventana ve a una niña subir al árbol frente a su casa. Se acurruca entre las ramas hasta mimetizarse con ellas. Pasan las horas y la niña sigue escondida, en una especie de sueño que la inmoviliza. Pareciera una crisálida, con sus largos brazos alrededor de
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Yo no soy amarga, para nada, yo lo que estoy es furiosa y ¿saben qué? Confío en mi furia — Maya Angelou. Furia, título de uno de los capítulos de Visceral de María Fernanda Ampuero, que hoy funcionó como oráculo literario en mi encuentro con el mundo. Iluminó, sin saberlo, aquello que ocurría fuera y
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… suena egocéntrico. No es éste un sencillo ejercicio de escritura. Intento no pasar de la línea entre la humildad y la presunción cuando platico quién soy. Pero ha pasado un año más. Hoy, después de cuarenta y nueve años, digo con certeza que: No soy una santa. Siempre he preferido ser la bruja que
